
Hoy en la mañana salí a comprar algunas cosas a unos abarrotes que están en la esquina de la calle de atrás de mi casa. Me dirigí a la tienda y al llegar, sin prestar mayor atención a mi alrededor, intenté abrir la reja que esta antes de la entrada. Para mi sorpresa la reja tenía un candado. Al levantar la vista me di cuenta que la manta que anunciaba el nombre de los abarrotes y todos los servicios estaba removida. Quedaban solamente los clavos y un pedazo de manta que se habría rasgado al retirarse la misma con fuerza o desesperación. El lunes fui a comprar algunas cosas. Ese día La tienda estaba surtida, limpia, ordenada y con mucha vida.
Esta tienda se había abierto hace casi dos años aproximadamente. Un matrimonio de mediana edad se aventuró a rentar la casa y acondicionarla de una manera excepcional para que sirviera de abarrotes al fraccionamiento. Recuerdo haber recibido un volante en mi casa que anunciaba la inauguración. Ciertamente estaba muy bien surtida y sobretodo conveniente en horarios y ubicación. Los señores prosperaron bastante en su negocio, dando incluso cabida a la venta de productos y servicios de personas en el fraccionamiento. Al cumplir un año de haber abierto realizaron una pequeña fiesta y rifaron productos. Había mucho corazón en la labor de atender su negocio.
Nunca supe sus nombres completos pero sí sabía que el señor trabajaba durante el día en una maquila de la localidad y atendía el negocio en la tarde-noche. Su esposa lo hacia durante las mañanas. Era una tienda muy concurrida por los vecinos, como cualquier abarrotes. Un día me percaté de que para entrar era necesario tocar para que te abrieran por que estaban poniendo seguro a la puerta. Dejaron de hacer eso y todo volvió a la normalidad. Y de repente desaparecieron sin dejar rastro.
Un poco aturdida por la desaparición de los abarrotes me dirigí al siguiente lugar disponible. Este lugar es una tienda de conveniencia de cadena donde compré lo que necesitaba. Al estar esperando en la fila comencé a leer los encabezados del periódico antes de pagarlo. Y así en primera plana, en letras grandes y negras, leí “Estamos viviendo una guerra: Baeza”. ¡Que alivio! Pensé que los juarenses estábamos experimentando algún tipo de esquizofrenia colectiva en la que veíamos y escuchábamos hechos que no estaban sucediendo, por que nuestras autoridades no las reconocían con la profundidad y la seriedad que merecen. Ahora que el Sr. Gobernador se ha dignado a anunciar oficialmente que estamos en una guerra los juarenses al fin podremos proclamar lo que hemos estado viviendo.
Por que claro, no hay validez hasta que el mandatario del estado lo corrobore. Todavía recuerdo que hace meses que empezó la decadencia de nuestra ciudad que el Gobernador Baeza se atrevió a minimizar los acontecimientos diarios de la ciudad y que nuestro Presidente Municipal, quien supuestamente esta residiendo en la vecina ciudad de El Paso, no pudo más que respaldar a su Gobernador. Y a nosotros que nos coma un burro.
Después de pagar para leer más de nuestro anunciado infortunio, me subí al carro y empecé a manejar. Me di cuenta de que estaban cuatro camionetas estacionadas a la entrada del fraccionamiento anunciando sus servicios de plomería, herrería, carpintería, albañilería, ductos, aires y calefacciones. Jamás había visto tantos trabajadores a la espera de trabajo conglomerados a la entrada del fraccionamiento.
Además noté a simple vista que sobre la avenida había más de tres burreros nuevos con sus hieleras llenas de burritos. El desempleo se ha vuelto más que una realidad para los juarenses. Para algunos esta siendo el pan de cada día.
Al seguir manejando hacia mi casa recordé lo que pasó anoche. Mi esposo y yo veníamos de un centro comercial rumbo a la casa. Vimos muchas patrullas e instantáneamente como un reflejo muscular dijimos “Ay a ver que paso esta vez” “de seguro ya mataron a alguien”. Y con una inmutabilidad adquirida por el habernos acostumbrado a los acontecimiento de la ciudad buscamos la manera de esquivar el trafico para llegar pronto a la casa. Mi programa favorito ya había empezado y quería llegar pronto a ver si McDreamy había podido operar bien a un paciente que tenia algo en el cerebro.
“Que gacho no?” me dijo mi esposo. “Que gacho que?” contesté. “Que ya nos acostumbramos” dijo él. La verdad es que sí. Tristemente hemos perdido la capacidad de asombrarnos fácilmente con los hechos violentos de la ciudad. Ya ni siquiera llevo la cuenta de cuantos asesinados ha habido únicamente en la avenida cercana a mi casa. Se que en menos de un año han habido cerca de 1,300 muertos. Los soldados van a cumplir un año aquí. Como para hacerles una piñata.
Me intriga pensar que paso con el matrimonio de los abarrotes. ¿Los habrán extorsionado? ¿asaltado? ¿secuestrado? ¿les habrán pedido cuota? Muy posiblemente les aconteció alguno de los anteriores.
Llegando a mi casa vi mi laptop. Mi laptop con Internet. El Internet que me conecta al mundo. El mundo que necesita saber que esta pasando en Juárez. Yo soy juarense. No solo vivo en Juárez. Soy juarense por que nací en Juárez. Parte de mí esta entretejida con esta tierra arenosa y seca. Yo sí lo quiero a mi ciudad. Por que me acuerdo de cómo era Juárez. Me acuerdo de que podía ir a la tienda de Don Goyo por sodas sin tener miedo de que me robaran, de que viera a un muerto en la esquina y mucho menos pensar que llegaría a la tienda y que de repente ya no iba a estar ahí.
Juárez, con su desempleo, inseguridad, asesinatos, secuestros y demás. Juárez, con su población flotante, deportados, migrantes, maquileros entre otros. Juárez, con sus amas de casa, empleados, empresarios, trabajadores y estudiantes. Juárez, con su socialité, su clase media, su clase baja y la periferia. Juárez, con sus maquilas, sus operadores, sus calles con baches, sus puentes al revés y su Camino Real. Juárez, con sus burros, sus segundas y su comercio informal. Juárez, con su juventud, sus ancianos y su fuerza trabajadora. Mi Juárez tiene muchos contrastes. Y así como ahora sobreabunda la maldad se que algún día sobreabundará la gracia.
Quiero compartir lo que esta pasando en Juárez desde todas las perspectivas que pueda obtener. Así que escribiré lo que pasa con mi ciudad para todo aquel que quiera asomarse desde otra ventana, desde la mía, Desde Ciudad Juárez.