viernes, 27 de febrero de 2009

Cosechas y Semillas


Aparentemente es difícil estar felices por algo en estos tiempos. Tan solo en esta semana intentaron asesinar al Gobernador y amenazaron a nuestro Presidente Municipal. Aparte, la crisis económica esta para llorar. Claro que los mexicanos siempre nos las ingeniamos para reírnos de la crisis, apretar el cinto y ponerle más caldo a los frijoles. Pero esto para nada logra maquillar lo que es minado en el interior de la psique mexicana y en ese caso-la juarénse.

Parece que cada vez aparecen más cadáveres, despiden a más gente, suben más los precios y ganamos menos dinero. Apenas y dicen agua va y ya estamos empapados. No logramos tomar aire para cuando ya nos dieron otro susto. No importa con quien platiques, familia o perfectos desconocidos, todos tienen historias de horror, de miedo, de frustración o de simple coraje. ¿Y luego?

Seria demasiado pretencioso suponer que podemos hacer algo ¿no?. Claro, no esta en nuestras manos el legislar, el patrullar, el tomar decisiones sobre la economía ni nada por el estilo. Nosotros nos concretamos a trabajar y a aguantar. Después de eso a aguantar un poco más. Pero el aguantar nada más por aguantar, por que no queda de otra, terminará por desmoralizarnos, amargarnos y frustrarnos.

Las cosas grandes no suceden de repente, por generación espontánea. Se gestan, se nutren en un escala mucho menor, en chiquito. Cuando un problema es pequeño, es fácil que pase desapercibido, por lo tanto es propenso a crecer a proporciones exorbitantes e incontrolables. Esto es lo que ha sucedido con nuestra ciudad.

Ahora volteemos la moneda. Si tanta maldad inicio en pequeño.. ¿Acaso podrá suceder lo mismo con la bondad? Esos pequeños actos de bondad, de amor y de misericordia que a veces son tan minúsculos que preferimos no realizarlos. Esos que antes de hacerlos pasan por el filtro de nuestra mente con un ¿para que? Si nadie se da cuenta, si a nadie le importa, si nadie se va a acordar. O al menos eso pensamos.

Una semilla es una semilla y siempre dará su fruto. Si hemos dejado que la maldad haya sido sembrada en nuestra tierra, es tiempo de cambiar la cosecha. Y para cambiar la cosecha hay que cambiar la semilla. ¿Qué semillas tienes tú?

Enciende un poco tu memoria. ¿Cuándo fue la última vez que fuiste amable con alevosía? ¿Cuándo fue la última vez que hablaste con un viejo amigo, que le dijiste a alguien que lo amas aunque sea tu mamá, papá, hija, tío, prima, o cualquier otro pariente? O aun mejor ¿Cuándo fue la última vez que decidiste no ser corrupto cuando la oportunidad se te presentó? Por que no podemos quejarnos de toda la corrupción en México si estamos dispuestos a practicar versiones a escala de corrupción en nuestra vida diaria. ¿Cuándo fue la ultima vez que le enseñaste a tu hijo a ser una buena persona.

En algún momento un padre o madre de familia no sembró buenas semillas en sus hijos, estos se corrompieron y ahora tienen la ciudad hecho un caos. Hagamos la diferencia en lo que tenemos a nuestro alcance. Esto es una manera de comenzar a sembrar algo en pequeño, para esperar algo grande. Desde Juárez.

viernes, 13 de febrero de 2009

Comenzamos Desde Juárez


Hoy en la mañana salí a comprar algunas cosas a unos abarrotes que están en la esquina de la calle de atrás de mi casa. Me dirigí a la tienda y al llegar, sin prestar mayor atención a mi alrededor, intenté abrir la reja que esta antes de la entrada. Para mi sorpresa la reja tenía un candado. Al levantar la vista me di cuenta que la manta que anunciaba el nombre de los abarrotes y todos los servicios estaba removida. Quedaban solamente los clavos y un pedazo de manta que se habría rasgado al retirarse la misma con fuerza o desesperación. El lunes fui a comprar algunas cosas. Ese día La tienda estaba surtida, limpia, ordenada y con mucha vida.

Esta tienda se había abierto hace casi dos años aproximadamente. Un matrimonio de mediana edad se aventuró a rentar la casa y acondicionarla de una manera excepcional para que sirviera de abarrotes al fraccionamiento. Recuerdo haber recibido un volante en mi casa que anunciaba la inauguración. Ciertamente estaba muy bien surtida y sobretodo conveniente en horarios y ubicación. Los señores prosperaron bastante en su negocio, dando incluso cabida a la venta de productos y servicios de personas en el fraccionamiento. Al cumplir un año de haber abierto realizaron una pequeña fiesta y rifaron productos. Había mucho corazón en la labor de atender su negocio.

Nunca supe sus nombres completos pero sí sabía que el señor trabajaba durante el día en una maquila de la localidad y atendía el negocio en la tarde-noche. Su esposa lo hacia durante las mañanas. Era una tienda muy concurrida por los vecinos, como cualquier abarrotes. Un día me percaté de que para entrar era necesario tocar para que te abrieran por que estaban poniendo seguro a la puerta. Dejaron de hacer eso y todo volvió a la normalidad. Y de repente desaparecieron sin dejar rastro.

Un poco aturdida por la desaparición de los abarrotes me dirigí al siguiente lugar disponible. Este lugar es una tienda de conveniencia de cadena donde compré lo que necesitaba. Al estar esperando en la fila comencé a leer los encabezados del periódico antes de pagarlo. Y así en primera plana, en letras grandes y negras, leí “Estamos viviendo una guerra: Baeza”. ¡Que alivio! Pensé que los juarenses estábamos experimentando algún tipo de esquizofrenia colectiva en la que veíamos y escuchábamos hechos que no estaban sucediendo, por que nuestras autoridades no las reconocían con la profundidad y la seriedad que merecen. Ahora que el Sr. Gobernador se ha dignado a anunciar oficialmente que estamos en una guerra los juarenses al fin podremos proclamar lo que hemos estado viviendo.

Por que claro, no hay validez hasta que el mandatario del estado lo corrobore. Todavía recuerdo que hace meses que empezó la decadencia de nuestra ciudad que el Gobernador Baeza se atrevió a minimizar los acontecimientos diarios de la ciudad y que nuestro Presidente Municipal, quien supuestamente esta residiendo en la vecina ciudad de El Paso, no pudo más que respaldar a su Gobernador. Y a nosotros que nos coma un burro.

Después de pagar para leer más de nuestro anunciado infortunio, me subí al carro y empecé a manejar. Me di cuenta de que estaban cuatro camionetas estacionadas a la entrada del fraccionamiento anunciando sus servicios de plomería, herrería, carpintería, albañilería, ductos, aires y calefacciones. Jamás había visto tantos trabajadores a la espera de trabajo conglomerados a la entrada del fraccionamiento.
Además noté a simple vista que sobre la avenida había más de tres burreros nuevos con sus hieleras llenas de burritos. El desempleo se ha vuelto más que una realidad para los juarenses. Para algunos esta siendo el pan de cada día.
Al seguir manejando hacia mi casa recordé lo que pasó anoche. Mi esposo y yo veníamos de un centro comercial rumbo a la casa. Vimos muchas patrullas e instantáneamente como un reflejo muscular dijimos “Ay a ver que paso esta vez” “de seguro ya mataron a alguien”. Y con una inmutabilidad adquirida por el habernos acostumbrado a los acontecimiento de la ciudad buscamos la manera de esquivar el trafico para llegar pronto a la casa. Mi programa favorito ya había empezado y quería llegar pronto a ver si McDreamy había podido operar bien a un paciente que tenia algo en el cerebro.

“Que gacho no?” me dijo mi esposo. “Que gacho que?” contesté. “Que ya nos acostumbramos” dijo él. La verdad es que sí. Tristemente hemos perdido la capacidad de asombrarnos fácilmente con los hechos violentos de la ciudad. Ya ni siquiera llevo la cuenta de cuantos asesinados ha habido únicamente en la avenida cercana a mi casa. Se que en menos de un año han habido cerca de 1,300 muertos. Los soldados van a cumplir un año aquí. Como para hacerles una piñata.

Me intriga pensar que paso con el matrimonio de los abarrotes. ¿Los habrán extorsionado? ¿asaltado? ¿secuestrado? ¿les habrán pedido cuota? Muy posiblemente les aconteció alguno de los anteriores.

Llegando a mi casa vi mi laptop. Mi laptop con Internet. El Internet que me conecta al mundo. El mundo que necesita saber que esta pasando en Juárez. Yo soy juarense. No solo vivo en Juárez. Soy juarense por que nací en Juárez. Parte de mí esta entretejida con esta tierra arenosa y seca. Yo sí lo quiero a mi ciudad. Por que me acuerdo de cómo era Juárez. Me acuerdo de que podía ir a la tienda de Don Goyo por sodas sin tener miedo de que me robaran, de que viera a un muerto en la esquina y mucho menos pensar que llegaría a la tienda y que de repente ya no iba a estar ahí.

Juárez, con su desempleo, inseguridad, asesinatos, secuestros y demás. Juárez, con su población flotante, deportados, migrantes, maquileros entre otros. Juárez, con sus amas de casa, empleados, empresarios, trabajadores y estudiantes. Juárez, con su socialité, su clase media, su clase baja y la periferia. Juárez, con sus maquilas, sus operadores, sus calles con baches, sus puentes al revés y su Camino Real. Juárez, con sus burros, sus segundas y su comercio informal. Juárez, con su juventud, sus ancianos y su fuerza trabajadora. Mi Juárez tiene muchos contrastes. Y así como ahora sobreabunda la maldad se que algún día sobreabundará la gracia.

Quiero compartir lo que esta pasando en Juárez desde todas las perspectivas que pueda obtener. Así que escribiré lo que pasa con mi ciudad para todo aquel que quiera asomarse desde otra ventana, desde la mía, Desde Ciudad Juárez.