
Aparentemente es difícil estar felices por algo en estos tiempos. Tan solo en esta semana intentaron asesinar al Gobernador y amenazaron a nuestro Presidente Municipal. Aparte, la crisis económica esta para llorar. Claro que los mexicanos siempre nos las ingeniamos para reírnos de la crisis, apretar el cinto y ponerle más caldo a los frijoles. Pero esto para nada logra maquillar lo que es minado en el interior de la psique mexicana y en ese caso-la juarénse.Parece que cada vez aparecen más cadáveres, despiden a más gente, suben más los precios y ganamos menos dinero. Apenas y dicen agua va y ya estamos empapados. No logramos tomar aire para cuando ya nos dieron otro susto. No importa con quien platiques, familia o perfectos desconocidos, todos tienen historias de horror, de miedo, de frustración o de simple coraje. ¿Y luego?
Seria demasiado pretencioso suponer que podemos hacer algo ¿no?. Claro, no esta en nuestras manos el legislar, el patrullar, el tomar decisiones sobre la economía ni nada por el estilo. Nosotros nos concretamos a trabajar y a aguantar. Después de eso a aguantar un poco más. Pero el aguantar nada más por aguantar, por que no queda de otra, terminará por desmoralizarnos, amargarnos y frustrarnos.
Las cosas grandes no suceden de repente, por generación espontánea. Se gestan, se nutren en un escala mucho menor, en chiquito. Cuando un problema es pequeño, es fácil que pase desapercibido, por lo tanto es propenso a crecer a proporciones exorbitantes e incontrolables. Esto es lo que ha sucedido con nuestra ciudad.
Ahora volteemos la moneda. Si tanta maldad inicio en pequeño.. ¿Acaso podrá suceder lo mismo con la bondad? Esos pequeños actos de bondad, de amor y de misericordia que a veces son tan minúsculos que preferimos no realizarlos. Esos que antes de hacerlos pasan por el filtro de nuestra mente con un ¿para que? Si nadie se da cuenta, si a nadie le importa, si nadie se va a acordar. O al menos eso pensamos.
Una semilla es una semilla y siempre dará su fruto. Si hemos dejado que la maldad haya sido sembrada en nuestra tierra, es tiempo de cambiar la cosecha. Y para cambiar la cosecha hay que cambiar la semilla. ¿Qué semillas tienes tú?
Enciende un poco tu memoria. ¿Cuándo fue la última vez que fuiste amable con alevosía? ¿Cuándo fue la última vez que hablaste con un viejo amigo, que le dijiste a alguien que lo amas aunque sea tu mamá, papá, hija, tío, prima, o cualquier otro pariente? O aun mejor ¿Cuándo fue la última vez que decidiste no ser corrupto cuando la oportunidad se te presentó? Por que no podemos quejarnos de toda la corrupción en México si estamos dispuestos a practicar versiones a escala de corrupción en nuestra vida diaria. ¿Cuándo fue la ultima vez que le enseñaste a tu hijo a ser una buena persona.
En algún momento un padre o madre de familia no sembró buenas semillas en sus hijos, estos se corrompieron y ahora tienen la ciudad hecho un caos. Hagamos la diferencia en lo que tenemos a nuestro alcance. Esto es una manera de comenzar a sembrar algo en pequeño, para esperar algo grande. Desde Juárez.
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